"La verdadera comprensión del Aikido nos llegará también mediante
la purificación (misogi) diaria y mediante el esfuerzo constante
por crear un mundo mejor. Donde existe un centro,
significa que todo gira a su alrededor."
- Morihei Ueshiba
SHOJIN es un término de origen japonés que se traduce como PERSEVERANCIA, lo cual aplicamos en el sentido de entrenamiento constante. DOJO también es un término de origen japonés que significa el "lugar donde se sigue el Camino".
En nuestro Dojo, desarrollamos una metodología que nos permite aplicar conceptos a situaciones de defensa personal y no como habitualmente se entrena, es decir, técnicas frente a un solo ataque, preestablecido y anunciado, con total colaboración del atacante (Uke), sin manifestar la intención de volver a atacar o donde cae de forma exageradamente acrobática, pareciendo que se tira solo.
Esta forma de entrenamiento es muy importante cuando alguien recién comienza la práctica del Aikido, pues como en cualquier actividad de la vida, tendrá que hacerlo paso a paso. Esto quiere decir que en principio, el alumno aprenderá por un lado a trabajar técnicas de Aikido frente a ataques preestablecidos, ya sean agarres o golpes, en diferentes distancias y por otro lado, aprenderá como atacar (golpes y agarres) efectivamente.
A través de los ejercicios tradicionales del Aikido, se busca que el alumno desarrolle la actitud marcial y el conocimiento de nuestro arte como tal.
Mientras que mediante ejercicios específicos con enfoque hacia la protección personal, pero basados en la aplicación del Aikido, se familiarizará con nuestro arte marcial, adquiriendo confianza, trabajando reflejos y desarrollando la sensibilidad en el contacto.
En general, buscamos los aspectos combativos, pero no por ello dejamos de lado los principios filosóficos que sustentan nuestro Arte Marcial. Por otra parte, creemos que es importante que una persona decidida por la práctica del Aikido, adquiera seguridad mediante un entrenamiento contra ataques sinceros, dentro de una metodología que apunte a ello.
El Aikido es un arte marcial y como tal no deberíamos olvidar sus orígenes. Aunque es cierto que se puede practicar e investigar durante toda la vida, esto no quiere decir que cuanto más años acumulemos de práctica, más hemos aumentado nuestra capacidad de protegernos de la violencia…sobre todo si nunca entrenamos con ese objetivo.
En la sociedad que interactuamos, no se tiene toda la vida para aprender a sobrevivir porque una situación real puede tocarnos a la vuelta de la esquina y no podemos dejar nuestro destino librado a la "suerte".
La única solución es entrenar de manera seria y constante, porque:
"cuanto más transpires durante el entrenamiento,
menos sangrarás en una situación real de combate".
El entrenamiento general se realiza:
- Estudiando los principios del Aikido y su filosofía, entrenando desplazamientos, aprendiendo técnicas, variantes y contra-técnicas, aprendiendo golpes varios y su ejecución sincera.
- Buscando desarrollar el espíritu marcial, trabajar en el conocimiento de la técnica y adquirir familiaridad con los principios del Aikido.
- Entrenando técnicas y movimientos que nos permiten estudiar principios y técnicas desde varias perspectivas
En el enfoque específico de la aplicación del Aikido a la protección personal, básicamente entrenamos:
- Aprovechando reacciones instintivas (de combate en situaciones de supervivencia).
- Practicando con compañeros, dentro de un ambiente controlado con la finalidad de entrenar y aprender cómo aplicar lo visto en el Dojo a situaciones de defensa personal física real.
- Entrenando mediante ejercicios de "contacto dinàmico".
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